Pegotes Virtuales, Refracción de la Luz, o Realidad Objetiva.

Publicado en por Ciencia-ficción Sospechosa

V-173 Pegotes Virtuales, Refracción de la Luz, o Realidad Objetiva.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Identificados”, Revista de Exopolítica.

http://identificados.over-blog.com/;

La Tierra; ≈19ºφN, 99ºλW, 24 feb 11.

 

Parte del desencanto de haber encontrado un “Nuevo Mundo”, ocurrió justo el día en que veíamos el juego de futbol americano del llamado “Supertazón”.  Recapacitamos en el hecho de que los “Centinelas Estelares α” pudieran estar puestos ahí en el espacio cósmico, exactamente de la misma manera que la “línea de choque” y la marca del “primero y diez”; esto es, pareciendo estar realmente en el terreno bajo los pies de los jugadores (en el momento no reaccionamos sacando nuestra cámara fotográfica en el teléfono móvil y tomando las suficientes y mejores imágenes, fue hasta el día siguiente que lo pudimos hacer aprovechando la brevedad de las imágenes de las noticias deportivas).  Dada la tecnología cibernética actual, no sería difícil poner esos objetos como pegotes en espacio, y en esta consideración, queda todo el camino abierto a la desmedida “conspiranoia”.

 

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Imagen capturada del monitor de televisión (izquierda), y de una fotografía directa en el terreno recuperada de Internet (derecha), de escenas del reciente juego de futbol americano por el campeonato en los Estados Unidos.  Obsérvese en éstas la virtual “línea de golpeo” que aparece en una pantalla de televisión (la línea amarilla csi al centro de las dos blancas), pero que no existe físicamente en el terreno.

[Fuente: “Identificados”, Revista de Exopolítica; http://identificados.over-blog.es/]

 

 

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La Marca para el “Primero y Diez” que se observa en el monitor (el recuadro en la parte inferior, que parece parece quedar incluso por "abajo" de la línea blanca de la "yarda 10"), pero que no existe físicamente en el terreno.  Un jugador que se parara sobre ella, la marca no se trazaría sobre su cuerpo, sino la ocultaría parcialmente.  Y puede verse en tono azul sobre la yarda 12, la virtual "línea de golpeo", que igualmente sólo aparece en el monitor de TV pero no existe físicamente sobre el terreno.

[Fuente: “Identificados”, Revista de Exopolítica; http://identificados.over-blog.es/]

 

 

O pudiera ser la muy evidente ilusión óptica dada por la refracción de la luz que se ve en unos casos, aun cuando desconcertante en otros.

 

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Un efecto óptico de refracción de la luz lo es en el caso de la imagen de la izquierda en una estrella real, pero cómo explicar ello en la imagen de la derecha, en el objeto, real o virtual y con su propio defecto de astigmatismo, observado en la proximidad de β−Can Mayor, o Sirio.

[Fuente: “Identificados”, Revista de Exopolítica; http://identificados.over-blog.es/]

 

 

Por lo que, finalmente, de no ser ni una ni otra cosa, bien pudieran ser una realidad objetiva altamente perturbadora.

 

El caso de los pegotes, como es fácil entender, responde a esa unidad “conspiranóico-ovnilátrica” que estaría preparando un terreno con todo lo fantástico que se quiera en la trama de lo conspirativo; el caso del efecto óptico de refracción de la luz, responde, por su parte, evidentemente, a la explicación científica de un fenómeno físico; y el caso en el que no fuese ni pegote ni refracción de la luz, para lo cual también hay elementos de argumentación, ello respondería entonces a una simple y sencilla realidad objetiva, ciertamente extraña, de difícil comprensión, pero dentro de lo posible.

 

Hay, así, hasta el momento, tres interpretaciones posibles del hecho: la fideísta del contacto y encuentro con los extraterrestres (por lo demás, bondadosos); la nihilista de los escépticos en esa posición absolutista y exclusivista de la ciencia; y la que, no precisamente ecléctica, ya que no toma de una y otra, lo que por demás sería imposible dado que son posiciones enteramente contradictorias; sino que, en una posición en el método científico de la modernidad, y que por lo tanto avanza a la luz del conocimiento verdadero antecedente hacia la certidumbre del conocimiento nuevo, no niega los posibles hechos (por más fantásticamente “ovnilátricos” o “conspiranóicos” que parezcan ser), sino los considera justo (no en una duda sistemática, sino metódica), hasta ahí donde sean verdaderos correspondiendo a la realidad objetiva.

 


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