Ya Todo Desacredita el Fenómeno OVNI..., E pur se Muove!...; (8/).

Publicado en por Ciencia-ficción Sospechosa


Platillo VoladorYa Todo Desacredita el Fenómeno OVNI..., E pur se Muove!...: La Observación de Meztitla, 2005 (8/).
Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.
"Identificados", Revista de Exopolítica.
http://identificados.over-blog.es/
La Tierra, 1 (ɸN, λW); 28 abr 11.

 

Objetos voladores no identificados, en lo que literalmente eso significa, hemos visto desde nuestra infancia en los claros y transparentes cielos de la Ciudad de México de los años cincuenta y sesenta.  Objetos “estelares”, luces más o menos brillantes, que se desplazaban con movimientos zigzagueantes o permanecían luego estacionarios, puntos luminosos moviéndose a gran velocidad, o cambiando de colores, fácilmente distinguibles de un meteorito, e incluso distinguiéndolos de objetos posiblemente identificados como los mismos primeros satélites artificiales ya de los años sesenta, de movimiento lineal y uniforme en dirección polar norte-sur; a la par que escuchábamos en las noticias (involuntariamente dada nuestra propia edad) sobre testimonios de aterrizajes, secuestros (abducciones), contactos, y avistamientos de naves y seres extraños en diversas partes del mundo.  La “oleada ovni” de los años sesenta fue particularmente notable en la “psicosis colectiva”.  Pero cuando aun el avión más veloz en los cielos de México era un tetramotor, la televisión y los viajes al espacio exterior de los primeros cosmonautas soviéticos y astronautas estadounidenses apenas iba a comenzar, los “seres de otros mundos”, bien pasaban como parte de la fantasía popular que acompañaba ese momento histórico.

 

El caso es que bastaba levantar la vista al maravilloso cielo estrellado en cualquiera de esas tibias noches, para poder ver esos objetos luminosos “no-identificados”.  Y nosotros nos solazábamos recostados en la azotea de nuestra casa contemplando la maravilla impasible del Universo, de pronto irrumpido y perturbado en su serenidad por un punto luminoso, por un errático “objeto estelar” volador no-identificado.

 

Tiempo después, en la “oleada ovni” de los años noventa que conforme avanzó se fue haciendo enormemente compleja, los avistamientos dejaron de ser puntos luminosos observados al atardecer o durante la noche a manera de “objetos estelares”, para ser ahora claramente objetos voluminosos y de apariencia metálica vistos a plena luz del día; más aun, ya no objetos aislados, sino verdaderas flotillas (particularmente, una extraordinaria observada por nosotros en octubre o noviembre de 1998, cruzando lentamente de norte a sur la Ciudad de México hacia las 18:00 h, integrada por seis objetos romboidales o bicónicos en el eje vertical, y en el eje horizontal de base circular, en fila, con un intervalo entre cada uno de ellos de alrededor de treinta segundos, y escalonados de lo muy bajo en el primero, a lo más alto  en el último, entre no más de quinientos y mil metros de altura); y ya no el clásico objeto del imaginario popular: el “platillo volador”, sino claramente naves y objetos de todo tipo; como alargadas “nubes” a manera de los restos dejados por el combustible de un avión jet, pero no quedando ahí, dejadas por el paso de un avión y dispersándose por el viento, sino –tal como pudimos observar una en 1997 en el sur de la Ciudad de México– desplazándose ella misma, con su misma “densidad”, a gran velocidad por el cielo.

 

 Luego vino el caso del Agrograma de Woodborught de 2003, y, finalmente, de manera especial, vino el caso de la observación de Meztitlal, en Tepoztlán , Mrelos, a 70n km al sur de la Ciudad de México, entre el 19 y 20 de octubre de 2005, en un campamento de convivencia con estudiantes universitarios (en una anécdota por demás extraordinaria, que más adelante narraremos), pudimos observar un objeto luminoso cuyo comportamiento dio lugar a la reflexión cuya narración toca ahora transcribir aquí.



 

 

Etiquetado en Ovnilogía

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:

Comentar este post