Por Fin, Terminó una Era.

Publicado en por Ciencia-ficción Sospechosa

 

Por Fin, Terminó una Era.

Luis Ignacio Hernández Iriberri.

México, 16 dic 10.

 

Político-socialmente, en lo que se esperaba por la dialéctica materialista para el siglo XX, éste se inició en 1905 y terminó, aun cuando no en lo que se esperaba, en 1990-1992.  Ahora, el siglo XXI, en lo que dialéctico materialistamente se esperaba de él; esa especie de siglo de ciencia-ficción, va a comenzar.

 

La Era del Petróleo ha terminado; y no porque se haya agotado, pues aún hay reservas, en unas regiones más que en otras; no porque el poder de las grandes compañías se haya debilitado, lo que no obstante, en términos relativos, lo es en cierta forma; sino porque el petróleo, como base energética, llegó a su fin.

 

Hacía ya un buen rato (desde la década de los ochenta) que toda la tecnología, desde entonces la actual (la cibernética, la espacial), ya no podía funcionar con la vieja base energética de los hidrocarburos (simplemente, por poner un ejemplo, mover un submarino con sus fines militares intrínsecos en la extensión de los océanos, implicaría un descomunal consumo de miles y miles de toneladas de petróleo, resuelto con un poco medida de uranio); es el caso del absurdo de mantener la vida de una ciudad actual con su consumo energético; simplemente ya no era sostenible, sino a un alto costo, tanto en el empleo de una tecnología vieja y el dispendio de un valioso recurso natural, como en los efectos de su uso para la naturaleza.  La tecnología para el uso de otras fuentes alternativas, incluso no peligrosas como la energía nuclear, se desarrollaron; por muchos años las petroleras estuvieron controlando las patentes e impidiendo su utilización.

 

El próximo año, 2011 –fecha histórica–, allí por donde empezó la Era del Petróleo, justo por ahí mismo llegará a su fin: el automóvil.  Una empresa automotriz (dicho en general para no hacer comercial), lanzará al mercado el primer automóvil totalmente eléctrico.  Las grandes empresas petroleras ya no tuvieron manera de detener más lo que hace treinta años ya era una realidad.

 

Ahora vendrá la competencia por fabricar el automóvil (y con ello toda máquina para la producción), más eficiente con nueva tecnología alternativa, y lo que muy poca gente sabe, es que incluso hay una fuente gratuita de energía; incluso conocida como fuente de “energía libre”: el espacio mismo, el vacío.  Ya hay la tecnología para su uso, las petroleras la bloquearon por años, e incluso mataron a científicos e inventores en los últimos años.

 

No se pudo contener más el cambio, y el capital se prepara ya para el impacto: un país como México, de una economía eminentemente petrolizada, no podrá sufrir sino una crisis profunda, y apenas previéndolo, el capital local ha solicitado un préstamo al FMI por 72 mil millones de dólares (suprema ingenuidad) para soportar el choque.

 

Hay revueltas, por distintos motivos, en toda Europa, incluyendo Rusia; hay un gran descontento e inconformidad ya en la población de los mismos Estados Unidos; con el reciente accidente de la Britis Petroleum en Golfo de México, el desprestigio es total; 16 Conferencias Mundiales Sobre el Cambio Climático (a una por año) y todo no es sino embuste demagogo de políticos (por demás revelados en los documentos de Wikileaks y dados a conocer por Cuba) y pasmo de sus ideólogos, de sus burgueses científicos e intelectuales que ven ya la catástrofe y no saben qué hacer.

 


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