La Unidad de la Vida Inteligente en el Universo y su Diversidad.

Publicado en por Ciencia-ficción Sospechosa

Ícono ExopolíticaLa Unidad de la Vida Inteligente en el Universo y su Diversidad.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

“Identificados”, Revista de Exopolítica.

http://identificados.over-blog.com/

La Tierra, 1 (ΦN, λW); 09 may 11.

 

Tenemos que partir de una premisa fundamental: la vida es inherente al Universo.  Luego, la evolución de la vida, es una condición de necesidad, y de ello se sigue que, dadas ciertas adaptaciones de las especies, ello contribuirá en menor o mayor medida al desarrollo de su inteligencia.  El consiguiente es que, necesariamente, debe haber vida inteligente en el Universo, no sólo aparte de la nuestra, sino, incluso, más desarrollada que la nuestra.


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Ser Anunnaki, del misterioso planeta Nibiru, en un relieve persa.  Supuestamente una civilización esclavizante y destructora.  El grabado como testimonio arqueológico pareciera ser una prueba fehaciente, no obstante, el problema está en qué tanto la historia montada es real, o un buen argumento dadas las escenas.  Luego, da qué pensar el que esa civilización negativa haya heredado entre los humanos en el mundo del islam.
[Fuente: Revelación OVNI]

 

Todo ello está en términos de posibilidad, en tanto no sea demostrado científicamente, pero ello no “limita” el objeto de estudio de la Exopolítica, sino que lo define así; y en el estudio preparatorio para enfrentar el encuentro con el otro diferente no-humano, debe asumir lo mayor de las variables posibles, no obstante ello la ponga en el filo de lo especulativo, y por lo tanto, de lo no-científico.

 

El asunto es, pues, discriminar de la evidencia lo que se aparece como fantástico, de entre aquello que se manifiesta como una constante y adquiere mayores visos en la posibilidad de su certidumbre; y todo ello, con no más fin, que ensayar lo real: 1) la identidad humana en sí y para sí frente al otro diferente no-humano, y 2) considerar la posibilidad real de que el hecho sea.

 

Si el problema de la exopolítica es, pues, la posibilidad de esa vida inteligente no-humana en el Universo y nuestro eventual encuentro con ella, de momento no quedan más que dos vías de tratamiento: 1) la consideración meramente filosófica, y, 2) la consideración de la posible evidencia testimonial.  Ambas vías no se contraponen, y sí más bien se complementan en una como fundamento de la otra.


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Seres de un planeta de la estrella Arcturus.  Se les atribuye las mayores bondades.  No se ofrece prueba alguna de su real existencia, y más aún da qué pensar el que "los buenos", tengan precisamente ese perfil de las etnias blancas, por demás, propias de los países capitalistas altamente desarrollados, y por supuesto, del mundo cristiano (católico o protestante).  Con una arcturiana así, ni qué peros ponerle a ser abducido.
[Fuente: Revelación OVNI]


 

La unidad de la vida inteligente en el Universo, deviene, entonces, de su inherencia al Universo mismo; pero en su diversidad necesaria dadas sus condiciones de evolución, filosóficamente tenemos que considerar que, dadas ciertas circunstancias, se convierta en negación de sí misma.  Y para ello no tenemos que ir muy lejos especulando, sino basta ver la relación del ser humano con la diversidad de las especies, respecto del cual, en el desarrollo de la inteligencia, son inferiores.

 

El mayor impacto para la especie humana en su más alta valoración y en toda su existencia, será enfrentar, en las condiciones actuales de su conciencia social, una inteligencia superior.  Tanto, que independientemente de la naturaleza o propósitos de esa otra inteligencia, su sola presencia más allá de toda duda, pondrá en entredicho la continuidad de la especie humana.  El ser humano, en su más elevada ética, es un ser nacido para la libertad, ese es su más alto valor; e hipótesis tales como ”La Granja”, de Salvador Freixedo, o “La Cuarentena en una Federación Galáctica”, de Alfred Labremont Webre, por sólo mencionar por ahora esas dos, ya ponen por sí solas en entredicho la razón de ser, del ser humano.  O, por lo menos, de aproximadamente su sexta parte entre atea y no religiosa.  Pero los cinco sextos restantes, bajo distintas religiones, están predispuestos no sólo a ser en calidad de lo que las especies inferiores domésticas (ni siquiera en calidad de las especies salvajes) han sido respecto a nosotros, sino, más aún, a entregarse en ofrenda a quienes de antemano juzgan dioses, o por lo menos divinidades, en el concepto de “Seres de Luz”.

 

Y el problema, evidentemente, se hace tanto más complejo, cuanto más consideremos las posibles variables en el propósito de esa otra inteligencia.  El que sean “Seres de Luz”, en los límites del concepto de vida en el Universo, venidos para nuestra redención en un mundo de paz, es sólo una posibilidad.  Pero el que sean una inteligencia de una civilización tipo espartana que ha logrado sobrevivir en el Universo gracias a su beligerancia y el sometimiento a esclavitud del otro, también es otra posibilidad.

 

Nuestra especie no es la única que somete y extrae algo de las otras; hay arañas que capturan a sus presas y las mantienen vivas usándolas parcialmente como alimento; hay hormigas literalmente pastoras, que capturan orugas que mantienen vivas y las sacan a comer y regresan a su hormiguero utilizándolas para fermentos o eliminar hongos u otros fines.

 

Eventualmente esas orugas, respecto de esas hormigas, podrían hacer conciencia de estar siendo utilizadas y explotadas; como eventualmente especies como, ovejas, vacas, gallinas, o abejas, podrían hacer conciencia de estar siendo utilizadas por nosotros dándose cuenta de que algo de lo que producen les es extraído.

 

Hasta ahora, la especie humana, o no ha enfrentado aún esa situación, o aún no ha hecho conciencia de ella, porque no alcanzamos a percibir qué es lo que nos es extraído.  La presencia de otra civilización no-humana, nos enfrentaría de golpe a esa situación, o bien, finalmente nos haría conscientes de nuestra función en la cadena trófica.  Y en un Universo entendido en su naturaleza y no en sus posibilidades metafísicas, esta sería una situación más probable.

 

El problema es, pues, de dos órdenes: 1) entender nuestra propia naturaleza como especie humana, y 2) tratar de entender la naturaleza del otro no-humano.  De la concordancia o no de ambas naturalezas, estará la continuidad o no de la especie humana.  De ella, de la especie humana, una cosa es absolutamente cierta en la comprensión de su naturaleza: ha de ser libre, o no ha de ser; aquella parte de la especie humana que sobreviva en condiciones de esclavitud insalvable, a la larga, necesariamente, sucumbirá, perderá su condición humana más esencial, y se extinguirá; lo que quede, si algo queda, ya no será especie humana en sí, sino una trágica derivación de ella, tal cual, respecto de nosotros, las especies genéticamente modificadas por nuestra actividad humana.

 

Hasta ahora, esta es la interpretación de la especie humana salvaje, imposible su sobrevivencia en cautiverio; ya por que parte de ella colapsaría (un sexto), ya por que la parte restante “domesticada”, se desnaturalizaría.  A qué, pues, nos debemos preparar.

 



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