La Predicción de Stanley Fulham de los Ovnis Sobre Moscú.

Publicado en por Ciencia-ficción Sospechosa

 

La Predicción de Stanley Fulham

de los Ovnis Sobre Moscú.

Dr. Luis Ignacio Hernández Iriberri.

La Tierra, ≈ 19ºφN, 99ºλW; 24 ene 11.

 

Ciertamente, ahora estamos en una situación compleja: una predicción se cumplió, habiendo aún, no obstante, cierto margen de casualidad en ello (la situación está de tal modo que si en este momento se “predice” que a fines de febrero aparecerán ovnis sobre la Ciudad de México, el fenómeno es tan concurrente, que de seguro sería factible que la “predicción” se cumpliera).  Sin embargo, el objeto es notable por lo fuera de lo común, como cabría esperar de algo que incluso anticipa su aparición comunicándolo a quien fungirá como el “predictor”.

 

El 18 de enero de 2011, se videograbó un objeto el cual carece de sentido ponerlo en duda, y en consecuencia, digamos que está ahí independientemente de lo que sea (o producto de lo que sea); la investigación científica nos impone someterlo a un procedimiento de relación causal, por lo que ahora tendremos que ir a la búsqueda de esas posibles relaciones.  La importancia del posible cumplimiento de la predicción con tal objeto, como lo habíamos establecido en diciembre al hacerse la predicción, es que ya nos permite ir perfilando alguna posible hipótesis –como tal, estricta– al respecto.

 

Adelantando lo que sería consecuente a ello, un posible primer punto de partida pudiera ser quizá la imagen de su estructura, piramidal segmentada, o más propiamente descrita, como un romboide prismático, es decir, un rombo irregular con volumen; cuya forma evoca cierta simbología místico-esotérica –a la que en lo personal somos ajenos–, y por lo que el asunto no sólo se nos hace más complejo, sino que, en el caso de que realmente ello esté vinculado a esas consideraciones, las implicaciones exopolíticas serían de mayores consecuencias, y en ello ya podemos adelantar algo: un séptimo de la humanidad quedará anulada, incluso en el sentido de autoanulada (en todo el contenido y extensión del concepto; que no significa “aniquilada”, ni “extinguida”, sino simplemente eso: que no cuenta, que dejará de significar en el conjunto de la humanidad); ese séptimo es el de la población mundial definida entre la no-religiosa y la declaradamente atea.  Esa es la primera implicación cultural de un encuentro con otra civilización dadas esas condiciones.

 

A manera de corroboración, queda esperar las apariciones notables de ovnis sobre Londres antes de que concluya el mes de enero.  Pero por si la predicción de Fulham pareciera ponerse en duda, en esta tercer semana de este mismo mes, se han reportado observaciones de una estela espiral, como de un notable objeto en forma de misil.

 

Las predicciones de Fulham no fueron basadas ni en precognición, clarividencia, o psicografía, sino por un comunicado a nivel de contacto con otra civilización, a la cual incluso identifica como la civilización de los “trascendors”.  El cumplimiento en los hechos de sus predicciones, comienza a dar crédito a su afirmación, por muy fantástica que en un principio nos pudiera haber parecido.  No obstante, todo ello está en términos de elaboración hipotética, y ante ello es pertinente valorar otras posibilidades.

 

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OVNI Sobre Moscú del 18 de Enero de 2011.  Conforme a las predicciones de Stanley Fulham de principios de diciembre del 2010, ciertamente con varios días de desfasamiento, el 18 de enero de 2011 se presentó un notablemente extraño objeto esperado sobre Moscú.

[Fuente: http://yohanandiaz.blogspot.com]

 

A mediados de los años noventa tuvimos ocasión de visitar una exposición de ciencia, al llegar al mostrador de unos jóvenes universitarios, en primer plano estaba, a la altura de la vista sobre un pedestal, un pequeño elefante rosa de juguete, como para que cualquier niño le echara mano.  Luego de algunas explicaciones sobre su exposición, al hacer por retirarme, me obsequiaban el elefante y me decían que podía tomarlo.  ¿Para qué querría yo ese juguete?, y decliné el obsequio, di un paso en retiro e insistieron (dicho en broma, uno de ellos tuvo que “desenfundar un arma de fuego” para obligarme a que tomara el pequeño elefante), y así, no me quedó más remedio que hacerlo, pero al intentarlo, mis dedos atravesaron el juguete perfectamente voluminoso, sólido y real a la vista.  Entonces entendí la insistencia, era otra demostración de ciencia y tecnología; y ya como niño empecé a curiosear cómo es que se producía el fenómeno: era un holograma que se producía con la convergencia del reflejo del elefante realmente sólido y voluminoso, puesto en el fondo reflejante de la concavidad de un hemisferio.

 

Luego, en un museo que igualmente hacía un exposición de ciencia y tecnología, había un dispositivo con una lente, por la cual podía verse también el holograma de un objeto que físicamente no estaba ahí bajo la lente, y este efecto se producía por la convergencia de varios rayos laser filtrados.

 

De ello resulta, pues, que diferencias térmicas en la atmósfera, en un momento dado, pueden hacer actuar a ésta como aquel hemisferio reflejante del elefante.  Ese sería un fenómeno natural quizá poco probable, pero posible.  Pero sujeto a voluntad, sería posible proyectar en la atmósfera mediante la tecnología del laser, cualquier cosa aparentemente sólida y voluminosa, en cualquier momento en cualquier lugar.  ¿Eso ha eliminado finalmente al pretendido “OVNI-Nave Extraterrestre”?; a nuestro juicio, no; antes al contrario, paradójicamente, por exclusión, confirma su posibilidad…, pero también lo hace posible justo en esos términos de efectos especiales.

 

Con ello, el fenómeno OVNI se traduce a la posibilidad de una situación compleja: una posibilidad es que el objeto sea, en la línea –como la define Luis Ruiz Noguez–, de la “ovnilatría”, conforme lo dicho por Fulham, de la civilización de los “trascendors” con evocaciones místico-esotéricas.  Pero existe la posibilidad, también –ahora en la línea de la muy comentada por Rafael Palacios, “conspiranóica"–, de que, por lo menos ciertos ovnis sean perfectamente de tecnología humana.  Y, en este caso, el problema, entonces, es: quién y para qué, que estaría más allá de cualquier ociosidad, está haciendo, por lo menos quizá en parte, todo ello (y entonces, cuál fue el papel de Fulham en la hora de su muerte prevista por un cáncer).

 

Así, frente a la posible hipótesis (por ahora mera conjetura), de la presencia de los trascendors, estaría el equivalente de una operación militar norteamericana de largo alcance…, contra “fantasmas”, pero justificando otros posibles fines. 


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